Las pirámides de giza

Las Pirámides de Egipto

Pirámides de Egipto de los faraones Keops, Kefrén y Micerinos.

Las pirámides más destacadas de Egipto son las de Giza, ya que pertenecían a faraones del antiguo Egipto y se dice que aún al día de hoy alberga muchos misterios.

Las pirámides de Egipto son una de las maravillas del mundo y aún hay muchos misterios alrededor de ellas. Aquí les contaremos un poco de historia sobre las tres pirámides de Egipto.

La pirámide de Keops

De las pirámides de Egipto, la pirámide de Keops es la más grande de las tres pirámides de la meseta de Giza, a las afueras de El Cairo (Egipto), es la única de las Siete Maravillas del Mundo antiguo que aún sigue en pie.

Se halla en la ribera izquierda del Nilo, y es la más septentrional. Se considera la pirámide de Keops fue edificada durante el reinado de Keops o de Koufou, reyes de la IV dinastía, o sea, entre 3.000 y 2.500 a.c.

Es de suponer que Melquisedec o Enoc fueron los arquitectos que trazaron los planos.

Por su altura cercana a los 150 metros, y su base de más de cinco hectáreas, no es comparable a ningún edificio levantado por manos humanas, y aún hoy se asombran los arquitectos y los ingenieros modernos el pensar en los medios empleados para acumular tal montaña de piedras.

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Unos creen que ésta, junto a las otras dos pirámides, servían como tumbas, otros, como templo, lo cierto es que las tres grandes pirámides de la meseta de Guiza están distribuidas sobre el desierto de manera idéntica a como estaban las tres estrellas del “cinturón” de la constelación de Orión, esto según el ingeniero angloegipcio Robert Bauval.

Estudios de este ingeniero revelaron que para los antiguos egipcios Orión era el equivalente celestial del dios Osiris, y su “cinturón” era lo que los egipcios llamaban el Duat, una especie de “puerta” por la que el alma del faraón debía pasar para llegar al Amenti, al más allá.

Está construida en forma de que sus lados se orienten hacia los cuatro puntos cardinales, y de modo que el reflejo de las sombras acusara con una exactitud cronométrica los puntos esenciales del año solar, dando las fechas precisas de los equinoccios de primavera y otoño y los solsticios de invierno y verano.

Además, sumando las dos diagonales de la base, aparece una cifra en pulgadas piramidales que es, precisamente, el número de años que se requiere para que los equinoccios vuelvan a la misma posición y tengan lugar sobre el mismo punto.

Dice Herodoto que cien mil hombres trabajaron durante veinte años y que se emplearon diez años en construir la calzada por donde debían arrastrarse las piedras.

Este camino tiene 925 metros de largo por 19 de ancho y 15 de alto en su mayor elevación es de piedras pulidas y está ornamentado con figuras de animales. Las piedras, conducidas ya labradas, eran enormes, algunas tenían cerca de diez metros de longitud.

Durante siglos conservó un revestimiento de piedras de colores diversos tan hábilmente aglutinadas que se parecía que se trataba de un solo bloque de piedra desde la base hasta la cúspide.

La pirámide de Kefrén

Otra de las pirámides de Egipto es la de Kefrén, la construcción de esta pirámide fue ordenada por Kefrén, el cuarto faraón de la cuarta dinastía, hijo de Keops y padre de Micerinos, a quienes están dedicadas las otras dos grandes pirámides del sitio arqueológico.

A este mismo faraón también se le atribuye la construcción de la Esfinge; el Templo del Valle, un templo funerario; y la calzada procesional que va desde la pirámide hasta el templo.

Como otras pirámides, esta fue construida para servir como tumba al faraón que ordenó su construcción, y contener su “esencia” para toda la eternidad.

Las pirámides eran también una manera en que el faraón demostraba su poder y así permanecía presente aun después de su muerte.

Algunos textos mencionan la creencia de los antiguos egipcios sobre la vida después de la muerte: la forma en que el faraón resucitaba y ascendía al cielo para vivir eternamente entre los dioses, transfigurado en una estrella.

Esta pirámide fue llamada la Gran Pirámide, pues aunque era originalmente más pequeña que la de Keops, parecía más alta debido a su ubicación en un nivel más elevado sobre la meseta de Guiza.

Hoy es, efectivamente, la pirámide más alta del conjunto debido al deterioro de la parte superior de la pirámide de Keops.

Alcanza una altura de 143.5 metros y cada uno de sus lados tiene una longitud de 215.5 metros.

La parte superior aun conserva el recubrimiento original de piedra caliza que cubría toda la pirámide.

Su interior es más simple que el de la pirámide de Keops y posee dos entradas situadas en la fachada norte, una a doce metros de altura y otra al nivel del terreno, alejada unos treinta metros de la base de la pirámide.

La cámara del sarcófago está tallada en la roca, aunque el techo está conformado con losas de granito colocadas oblicuamente, a dos aguas; el revestimiento de los muros también es obra de cantería.

En el interior de la cámara funeraria se halla un sarcófago de granito rojo, prácticamente al nivel del suelo, pero vacío desde hace mucho tiempo. El primer explorador occidental en acceder a la cámara mortuoria, Giovanni Battista Belzoni, en 1818, solo encontró unos huesos de vaca y unas inscripciones en árabe que habían dejado visitantes anteriores.

La Pirámide de Micerinos o Pirámide de Menkaura

La última de las pirámides de Egipto es la de Micerinos, fue construida durante el reinado del faraón Micerinos (nombre helenizado) o Menkaura (su nombre egipcio) perteneciente a la cuarta dinastía, y aunque las fechas de su reinado no se conocen con exactitud, se estima que subió al poder tras la muerte de su padre Kefrén en el año 2514 a.c. y terminó hacia el 2486 a.c.

Al igual que las otras pirámides, esta fue construida para servir como tumba del faraón que ordenó su construcción: Micerinos, y para contener su “esencia” para toda la eternidad.

Las pirámides eran una manera en que el faraón demostraba su poder y permanecía presente aun después de muerte.

Algunos textos mencionan la creencia de los antiguos egipcios sobre la vida después de la muerte y cómo el faraón resucitaba y ascendía al cielo para vivir eternamente entre los dioses, transfigurado en una estrella.

La Pirámide de Mecerinos  es más pequeña que las otras dos pirámides pertenecientes a su padre, Kefrén, y a su abuelo Keops; alcanza una altura de 66.5 metros y la longitud de su base es de 108.5 metros.

Originalmente la Pirámide tenía en su base un recubrimiento de granito, mientras que su parte superior estaba recubierta por la misma piedra cala que cubría también las otras dos pirámides.

Lamentablemente estos recubrimientos se desprendieron y posteriormente fueron utilizados para otras construcciones en períodos posteriores de la historia de Egipto.

En el siglo XII el monarca Al-Aziz Uthman, hijo y heredero de Saladino, intentó demoler las Pirámides, pero se hubo de rendir ante la dificultad de la tarea, sin embargo consiguió dañar seriamente la pirámide de Micerinos, y hasta hoy se aprecia en su cara norte el gran daño causado al monumento.

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1 comentario en “Las Pirámides de Egipto”

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